Lo mejor es no salir en la foto

Una joven austriaca ha denunciado a sus padres por la publicación en Facebook de hasta 500 fotos tomadas a lo largo de su infancia.

En un primer momento les pidió, de forma reiterada, que eliminasen las imágenes de la red, y cuando se negaron, presentó una demanda que llegará a los tribunales el próximo mes de noviembre.

La joven considera que sus progenitores han violado su intimidad. “No les importó si estaba sentada en el inodoro o si estaba desnuda en la cuna. Con esos retratos, cada momento privado se convirtió en algo público”, explica la afectada, en declaraciones al diario británico The Telegraph, reproducidas por eldiariony.com

Gracias a las redes sociales, desde hace algunos años cada vez es más complicado mantener a salvo la intimidad. Y cada vez con mayor frecuencia resulta difícil distinguir entre vida pública y privada, especialmente para quien no desea renunciar a su vida social, pero tampoco quiere que ésta sea expuesta a personas ajenas a su entorno cercano y, una vez en internet, difundida de forma incontrolada.

Hay centenares de ejemplos de fotos o vídeos que se han hecho virales (quizá a pesar de sus protagonistas) y, en muchos casos, son niños quienes protagonizan esos momentos que nos parecen tan divertidos. Niños a los que se cercena para siempre su capacidad de decidir qué momentos de su infancia desean compartir con los demás. Hay canales de Youtube, con miles de seguidores, en los que los padres desvelan su día a día familiar. En algunos casos incluso viven de ello.

Aunque en España la legislación es tremendamente restrictiva respecto a la difusión de imágenes de menores por parte de los medios de comunicación, o de terceros no pertenecientes al ámbito del niño (los colegios, por ejemplo, necesitan un consentimiento por escrito de los padres para poder publicar fotografías), en la práctica es cada familia quien decide exponer o no sus hijos al “mundo”.

El problema es que, quien comparte sus momentos de intimidad, con la inocente intención de que los allegados disfruten de la última travesura del pequeño/a, no siempre es consciente de la trascendencia que puede alcanzar la subida de esa imagen o vídeo a las redes.

Cuando alguien pincha ok en las normas de Facebook (en el 99% de los casos sin leerlas) acepta una cláusula según la cual cede los derechos de las imágenes que suba a la red, una cesión que finalizaría al darse de baja o eliminar la imagen, salvo si ésta ha sido compartida con terceros. Es decir, que en la práctica sería casi imposible eliminar una imagen que se ha hecho viral. Ejercer el control respecto a los contenidos que se suben a internet es tremendamente costoso.

Y los padres suelen olvidar que el derecho a la intimidad de sus hijos no les pertenece, actuando de forma irresponsable en muchas ocasiones, como demuestra la demanda presentada por la joven austriaca.

Teléfonos inteligentes + redes sociales

Y si en el caso de los menores, que gozan de especial protección jurídica, surgen este tipo de incidentes, qué decir de los adultos…

El binomio teléfonos inteligentes + redes sociales ha contribuido a que resulte una tarea titánica evitar que se difunda la participación de cualquier persona en eventos públicos como un concierto, fiesta, curso, despedida de soltero/a, boda…

Es cuestión de horas, por no decir minutos, que todo el mundo en sus círculos, y mucho más allá de éstos, sepa dónde ha estado, qué llevaba puesto, de quien estaba acompañado/a etc… Una información que no a todo el mundo le apetece compartir. Sacarse una foto con familiares o amigos no significa prestar un consentimiento automático a la difusión de la misma.

Es más, la ley le protege, ya que no se pueden publicar datos de carácter personal (y la imagen lo es) sin el consentimiento de los afectados, a lo que se suma el mencionado derecho a la intimidad y propia imagen recogido por la Carta Magna. Pero… ¿quién va a demandar a un amigo por subir una foto a Facebook o Instagram?

Al final, si se desea mantener el control, lo mejor es no salir en la foto.

El problema es que algunos niños ni siquiera pueden elegir.

 

Guia Protección Datos

 

Guía sobre protección de datos para el ciudadano elaborada por la AGPD

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