Por favor, no maltraten al lector… de prensa digital

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Aventuras y desventuras de una adicta a la lectura de prensa diaria en Internet

Desde hace muchos años dedico varias horas diarias a leer el periódico. No sé si es una afición, un vicio, deformación profesional, una pérdida de tiempo… en todo caso, sí creo tener la experiencia suficiente para poder considerarme una experta en el tema. Máster en lectura de prensa diaria. Y ya que soy yo misma quien me califico, pues Cum Laude, qué narices.

Por mucho que todavía queden por ahí algunos nostálgicos del papel, creo que la prensa digital es un avance histórico, al menos para los lectores. Para mí, el papel constituía ruido, incomodidad -por ejemplo si deseaba leer en el transporte público- dedos negros, transferencia de los dedos negros a otros elementos como teclado, documentos o ropa, “descuajeringamiento” total o parcial del periódico tras pasar por varias manos, manchas de café, grasa y otras sustancias indefinidas y repugnantes en cafeterías, bares…

Y tan solo me estoy centrando en el formato, ni siquiera en el contenido, que conlleva capacidad de actualización constante, posibilidad de ilustrar las historias con contenido enriquecido o multimedia, enlaces a otras informaciones relacionadas, interactividad con los lectores, acceder en un segundo a Google o Wikipedia cuando quieres ampliar o aclarar algún punto relativo a la información recién leída… nada nuevo bajo el sol.

 

El caso es que en algunos medios todavía no parecen haber asumido correctamente la transición papel-digital y siguen cometiendo muchos errores que serían fáciles de solucionar poniendo un poco de empeño, con lo que harían la vida mucho más fácil a sus sufridos lectores.

 

Lo que los lectores deseamos de los medios

No voy a entrar en la gran crisis que vive el periodismo actual como consecuencia de la pérdida de sus fuentes de ingreso tradicionales así como la vampirización del buen trabajo periodístico por parte de los nuevos gigantes de la información. Google o Facebook hacen su negocio sin aportar demasiado a cambio, por mucho que lo vendan como contribución a la difusión de contenidos.

Pero este no es un artículo con pretensiones.  Tan solo quiero expresar lo que los fieles lectores de la prensa deseamos de los medios. Sí, incluso con publicidad incluida. A muchas personas nos gusta la publicidad. Pero solo la buena. Y eso es raro, raro, raro de encontrar en los medios digitales actuales.

Suelo leer la prensa en mi Ipad, aunque en ocasiones uso también el ordenador o el móvil si me encuentro de viaje. Accedo a la portada de los periódicos y suelo recorrerla de principio a fin, a diferencia de otros lectores, que se nutren de redes sociales como Facebook o twitter o de las recomendaciones a través de canales como whatsapp.

Leo todos los medios que puedo, pero mi tiempo es limitado, así que he seleccionado, de cara a este análisis, a El País, El Mundo, El Diario y El Confidencial. Ocasionalmente veo también ABC, Europa Press, Vox Pópuli o lo que se tercie, en caso de necesidad. En cualquier medio, en el momento y lugar más insospechados, siempre puede haber una interesante noticia que llevarse a la boca… para un lector hambriento de buenos contenidos.

La experiencia leyendo la prensa en mi ordenador es muy buena, pero claro, está conectado por cable a la fibra digital.  No creo que sea la manera habitual de ver la prensa.  La cosa cambia bastante cuando pasamos a wi-fi. La navegación se ralentiza y las imágenes y banners tardan en cargar, desestabilizando el punto en el que fijo la vista.

Y mi red está bastante bien. Cuando me conecto en cafeterías, habitaciones de hotel… vamos todavía a peor.  Leer prensa puede convertirse en una auténtica tortura.

Paso a describir, diseccionar y comentar mis experiencias prácticas como lectora de prensa diaria.

 

Cosas que odio mientras leo el periódico

 

Los pop-ups

Todo un clásico del terror en la web, pero realmente es el peor con diferencia. No creo que aporte nada nuevo con esta crítica, pero debo decir QUE LOS ODIO ABSOLUTAMENTE Y CON TODA MI ALMA.  Es pinchar en un titular que te ha parecido interesantísimo y del cual no puedes esperar ni dos segundos leer la ansiada información y te aparece uno de estos monstruos prehistóricos.

Alguna vez me he propuesto hacer una lista de los anunciantes que me joroban la vida mientras leo el periódico para no comprar sus productos nunca más pero la cosa se ha quedado ahí…  La ira explosiva seguida de la más indolente pereza. Así somos.

Hubo algún tiempo en que alguien debió estudiar a fondo la reacción de los lectores ante los pop-ups y la cosa mejoró bastante. Apenas un segundo y cuando levantabas el dedo para dar a cerrar… hago chass y desaparezco de tu vista.  Pero esa etapa pasó y en algunos medios los pops ups de las narices tapan toda mi pantalla y se mantienen hasta…. CUATRO SEGUNDOS y en el preciso momento en que vas a pinchar en el recuadro de mandar el banner al infierno… éste desaparece con lo que acabas pinchando en el sitio más insospechado y acabando… a miles de kilómetros (un enlace) de donde querías estar.

En cinco sílabas:

 

De – ses – pe – ran – te

 

Menos mal que existen apps para evitar lo anterior y también está la vista de lectura en Safari, pero eso significa que tengo que tomarme algunas molestias para leer la prensa a gusto, cuando lo lógico sería que los periódicos se molestasen en estudiar cómo me gusta leer la prensa, y cómo introducir la publicidad en esa ecuación, si quieren facilitar las cosas a los lectores y contribuir a mantener su volumen de negocio. La cuadratura del círculo en estos tiempos difíciles para el negocio periodístico.

 

Las fotogalerías

Sí, ya se que están ahí desde los albores de los tiempos internéticos, que quedan muy bonicas que y nadie ha osado cuestionar hasta la fecha su existencia pero… realmente ¿son útiles? ¿son agradables? ¿tienen sentido en un periódico cuyos usuarios desean informarse con la mayor rapidez?

En mi modesta opinión son la segunda tortura navegando por las webs de los medios y ya puede ser la información extremadamente buena o interesante que lo más normal es que las evite como a la peste.

Son lentas, pesadas y a veces están muy mal hechas, de forma que la mitad de la información se corta y no puedes leerla o incluso no llevan el correspondiente pie de foto que contextualiza la imagen. Y, el colmo de los colmos, en muchos diarios cuando llegas al final no tienes un botón para regresar directamente al principio, sino que tienes que optar entre volver fotograma a fotograma o darle al botón de home, que no te colocará precisamente dónde estabas.  En definitiva, un horror.

Y yo me pregunto, para pequeñas fotogalerías de ocho o diez fotos… ¿no sería mejor colocar esas imágenes en la noticia una debajo de otra y seguir llamándolo fotogalería?

En este caso, el formato no alteraría el producto, pero facilitaría mucho su compra.

 

Los vídeos que se autoreproducen (con sonido y sin él)

Aunque cada vez están más en desuso, todavía hoy en día quedan algunos reductos en los que al penetrar inadvertidamente, te llevas un buen susto o provocas que te acaben mirando (mal) todos tus compañeros de autobús o biblioteca.

Y aunque no suenen, la mayor parte de las veces lo que consiguen es que la música que estoy escuchando deje de sonar, de forma que si quiero continuar tarareando, tengo que salir de safari, entrar en Spotify o la aplicación que sea, darle a play, y volver de nuevo a mi periódico y al entrar en otra noticia… historia que se repite.

Y seguro que alguien me dirá que lo mejor es que dejé la música…

 

Regresar a la home desde una noticia cualquiera

Comparada con la navegación a través de otras webs de diversas temáticas, especialmente tecnología que es lo que más suelo leer, navegar por la prensa diaria y especialmente por los medios generalistas es menos agradable que someterse a varias horas de tatuaje intensivo.

Moverse a través de un periódico digital es más o menos como darse de alta con una nueva compañía telefónica. Cuando eres un potencial cliente todo es estupendo, cuando ya eres un nuevo cliente, es algo menos estupendo y si deseas darte de baja… no digo más.

Pues bien, cuando accedo a la home de un periódico la vida es bella, cuando voy descendiendo en esa web, la navegación se va haciendo más y más dificultosa, pero cuando pincho en una noticia, la leo y luego trato de volver atrás, a portada… a veces me puedo morir, dependiendo del medio.  La pantalla se queda en blanco, baja, sube, se redimensiona… Y hasta que vuelve a su sitio pasan unos segundos. Si apenas echas una ojeada a las noticias, no hay problema, pero como seas un lector intensivo… pues se te va la vida en ello.

 

Análisis de los distintos medios de comunicación

El País es un medio que se lee bastante bien, incluso muy bien, diría yo, aunque últimamente les ha dado por un absurdo diseño en forma de caja o fondo de la web, con publicidad de un anunciante que en el ordenador se ve muy bien, pero ni en el Ipad ni en el móvil tiene ningún sentido. A veces incluso ralentiza algo la navegación, sobre todo al acceder a una noticia determinada y regresar a la home, pero es algo soportable.

De vez en cuando salta algún pop-up, pero comparando la situación con otros medios, podría considerarlo también soportable, aunque no deseable.

Por otra parte, las fotos cargan bastante rápido y puedes ir descendido hacia el final de la web haciendo un barrido rápido de la misma sin apenas demasiados problemas en apenas unos segundos. Todo cargará rápido y aparecerá en su sitio sin demasiadas oscilaciones, a diferencia de muchos de sus competidores. En definitiva, leer El País sin intervención de ad-blockers u otros remedios caseros sí es posible e incluso agradable la mayor parte de las veces.

La cosa cambia si hablamos de El Mundo. Supongo que su información tiene que ser bastante buena para que siga considerándome lectora de este medio.  Cuando pienso en cómo calificar la experiencia me vienen a la cabeza imágenes de aceite hirviendo resbalando por mi cuerpo o que alguien me haga ver en bucle “Tu madre se ha comido a mi perro” mientras permanezco atada a una silla durante horas. Sí. Soy una lectora muy obstinada.

A pesar de los pesares, creo que muchas noticias de este medio son de gran calidad y sufro lo indecible por leerlas aunque hay días en que me he visto obligada a dejar unas cuantas al no poder soportarlo más. Quizá la estrategia debería ser empezar a realizar las tareas diarias o ir intercalando llamadas telefónicas mientras espero a que cargue una noticia de El Mundo.

Navegar por El Mundo es un horror en todos los sentidos, a cada noticia… un pop-up, lentitud, exasperación, la home que se mueve arriba y abajo y lo peor… ahora han cambiado la estructura de portada y se van cargando las secciones a medida que vas descendiendo, pero cuando accedes a una noticia de estas secciones y luego tratas de volver atrás… no vuelves a la home sino que accedes a la página principal de la sección en cuestión (economía, tecnología…)

Resumen como lectora de El Mundo.  Papá… ¿por qué leemos El Mundo?

Vamos con El Diario.  Otro medio que se lee muy bien. La verdad es que normalmente nunca leía este periódico accediendo directamente a su web, como en el resto de los casos, sino que un día me dio por suscribirme a su boletín y suelo acceder a las noticias que me interesan desde el newsletter diario, lo cual es rápido, cómodo y muy eficaz. Pero tampoco supone mucho problema leer El Diario desde su propia web.

 

La versión Ipad es muy poco ipadiana

Como en El País, se navega muy bien, los contenidos están muy bien estructurados, la tipografía es clara, las imágenes cargan rápido y, al menos en mi experiencia, no he soportado pop-ups. Y moverse adelante y atrás en su web no implica casi cortarse las venas como en El Mundo. Se nota que intentan facilitar la experiencia  (y la vida al lector) y cuidan mucho los detalles.

En todo caso, estoy analizando la “versión clásica”. Paradójicamente, la versión IPad es mucho menos ipadiana de lo que su nombre indica. A veces se crea confusión al navegar entre noticias, acabas donde menos te esperabas e incluso se montan las letras unas sobre otras, como podéis ver en el pantallazo que os dejo bajo estas líneas. En realidad, casi nunca la he usado (versión Tablet), porque no me permite hacerme una idea clara sobre la jerarquización de las noticias, y además, funcionando tan bien su versión clásica, mejor dejar los experimentos con gaseosa.

foto-el-diarioY termino con El Confidencial. Un medio de esos que me provoca continuas reacciones de amor-odio. Empecé a leer asiduamente EC porque cada mañana, al encender el Ipad y acceder a su portada me encontraba una maravillosa sorpresa esperándome. Pero eso ocurre cada vez menos… En fin, no voy a seguir, que veo que me estoy metiendo en un jardín…

Dejando el contenido de lado, siempre he pensado que El Confidencial era un medio que cuidaba mucho los detalles, las formas, la navegación y, en definitiva, a sus lectores digitales, innovando… Pero también voy cambiando de idea. Por ejemplo, estos días ha cambiado su tipografía… y lo ha hecho a peor.  Al menos para mi vista. No sé muy bien cual puede ser la edad media de los lectores de este medio, pero me imagino que serán más bien maduritos, como yo (y no mujeres como yo).

Si es el caso, no se si les costará tanto como a mi leer los titulares de portada. Supongo que la nueva tipografía resulta bastante estilizada y desde el punto de vista del diseño no tengo nada que objetar pero es que… tengo que hacer un esfuerzo para visualizar los caracteres, sobre todo en el móvil…

foto-el-confidencialSi alguien ha sido capaz de llegar hasta el fin de este largo e intenso tocho, es que el tema o incluso el propio artículo le ha parecido interesante. Si es así, le rogaría que me lo haga saber en los comentarios (o me tire tomates, como prefiera, pero reaccione…) También puede hacer sus propias aportaciones por si a algún avisado responsable de desarrollo medios le dar por leernos.

 

Finalmente, aprovecho para informar que en los próximos meses voy a convertirme en… emprendedora-autónoma. Quiero poner en marcha un proyecto propio que no voy a desvelar aquí, pero siguiendo los consejos de mis profesores de marketing sobre la diversificación de fuentes de ingresos, a lo mejor a alguien le interesaría aprovechar mi potencial como intensa, fiel, asidua y permanente lectora de periódicos. Ahí lo dejo.

 

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